Recomponer la realidad o el arte del collage

Entrevista a Raúl Lázaro, por Marta Calvo

Esta novena edición de Mapamundistas lleva por título Antipostales. También podría ser el título de las obras que presenta Raúl Lázaro en la exposición Excursiones Imprevistas. Arquitecto de formación, ilustrador de portadas de libros, diseñador gráfico y de branding, creador de objetos y virtuoso del collage, Raúl es ante todo un artista polifacético. En Mapamundistas hemos tenido la suerte de pasar unos días con él, de asistir a un taller de collage y arte postal y de escucharle hablar de sus obras. Charlamos con él antes de que volviera a Madrid a continuar con sus proyectos.

Arquitecto de formación, ¿llegaste a ejercer como tal? ¿Cómo se dio la transición?

Fue un proceso casi natural. Estuve trabajando varios años como arquitecto, pero lo compaginaba con otras cosas que me interesaban como la fotografía, cartelería, tipografía, diseño gráfico, ilustración… Llegó un momento en que cada vez tenía más encargos tanto de ilustraciones y diseño gráfico como de mis proyectosmás personales como exposiciones. Unido a la crisis en el sector inmobiliario, supongo que fue el momento perfecto para arriesgarme con lo que realmente me gustaba.  No es que reniegue de la arquitectura, me gustan las dos cosas realmente. Un proyecto arquitectónico consiste plasmar sobre el papel ideas y al final es muy parecido a un proyecto artístico. Es un proceso semejante, a otra escala, con otro objetivo. Así que no veo que fuera un salto extraño, sino natural.

¿Hay algo de «arquitecto» en tus trabajos?

Eso dice la gente, que se ve que hay un arquitecto detrás en cuestiones como la limpieza, el orden, en la presencia de algunas obsesiones que tengo y aparecen siempre (los planos por ejemplo). Yo creo que se ve y me parece bien, porque es parte de mí.

En tu página web Escuela de Cebras te defines mediante unos versos que acaban diciendo «son papeles, pero sobre todo son tijeras». También en las obras que has traído a Mapamundistas vemos una presencia importante del collage. ¿Qué supone para ti trabajar con el collage?

Entiendo el collage como un mecanismo, no como un fin. Es una herramienta que me funciona muy bien. Tengo otras series de fotos o dibujos, pero cada vez hago menos porque me siento cómodo en este formato del collage. Es un mecanismo más como la fotografía o la pintura, una técnica que te permite expresar un tipo de cosas. Además, me parece que facilita al público entender muy bien el proceso. Muchas veces, los collage hablan por sí mismo.

¿Crees entonces que el collage aporta un sentido a las obras por el hecho de utilizar esta técnica?

Así es. El mismo hecho de partir de obras que no son tuyas te cambia completamente el cómo procesas la imagen. Cuando dibujas puedes hacer lo que quieras, lo que te deje tu imaginación y tu destreza manual, pero en este caso siempre partes de historias prestadas. Es un condicionante bonito que me interesa y trabajas cambiando las cosas de sitio y preguntándote «qué pasaría si…». Ese punto azaroso e inesperado del proceso me interesa mucho, tiene un gran valor.

¿El collage favorece entonces que la obra varíe desde la idea original?

Obviamente, empiezas con una idea, pero en el proceso esa idea va cambiando mucho y a veces se mejora y otras veces se desvía por caminos que no llevan a ningún lado. Aunque cuando partes de imágenes ajenas, casi siempre tienes un camino por el que tienes que porque eso está ahí.

Al trabajar con el collage ¿te sucede que un material concreto desencadene un proyecto o siempre partes de una idea que luego plasmas con unos u otros materiales?

Los proyectos surgen más a partir de una idea que me ronda. En un momento dado me interesan ciertas cuestiones, veo películas, leo libros y investigar y ver qué puedo hacer con ello. En el caso de Excursiones imprevistas me centro en los paisajes, pero tengo otros collages en los que no aparece nada vegetal, ni rural, sino que representan ciudades o personas. Y aquí sí que tuve la voluntad explícita de buscar cosas que tuviesen que ver con la naturaleza y de cómo intervenirla, que cambiase por si misma o la modificaran.

Excursiones imprevistas recoge una colección de postales en blanco y negro en la que manos y brazos recortadas de revistas se integran en la imagen. Cuentas que estuviste dos años añadiendo postales a la serie. ¿Sueles dejar abiertos los proyectos de modo que los vas ampliando con el tiempo?

En el caso de Excursiones imprevistas, sí que he ido retomando el proyecto con el tiempo, porque es un proceso muy divertido y en cierto modo casi infinito porque puedo seguir haciendo postales siempre que quiera. Pero en realidad solo he retomado ciertos trabajos porque por casualidad he encontrado algo que me interesaba. En el resto de proyectos, la creación de las series suelen durar un periodo de tiempo concreto. También me canso rápido y necesito cambiar. Una vez que he hecho algo y sé cómo funciona el mecanismo, salto a otra idea  precisamente para eso, para intentar hacer otra obra nueva, sorprenderme a mí mismo y entender el proceso. Cuando ya entiendo algo y sé cómo se hace, cambio.

Nosotros deseamos que esa inquietud siga viva por mucho tiempo para que podamos seguir disfrutando de sus obras. Gracias por el regalo que nos has hecho participando en Mapamundistas 2015.

*Web de Raúl Lázaro: http://sindromedediogenes.squarespace.com/