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En un acto previo a MAPAMUNDISTAS 2015 compartimos un coloquio y un taller con Céline Duval en el que nos dejó varias reflexiones que ahora compartimos en este blog.

Céline no añade imágenes al mundo, sino que recopila las existentes. Desde hace dos décadas documentation céline duval colecciona postales, imágenes recortadas de revistas o fotografías y las clasifica, ordena o deconstruye para revelar nuevos significados. Empezó a realizar series para enseñar a la gente a prestar atención a cuestiones que están presentes en las propias imágenes, pero que pasan desapercibidas.

Ejemplo de este trabajo son las dos series que presenta en MAPAMUNDISTAS 2015. En ¡Visto! revela la mirada de las personas fotografiadas, ¿quién mira a quién este caso? En otra serie realza los bancos situados en primer plano de las imágenes que nos invitan a la contemplación. Y en Horizontes IV vemos proyectadas fotografías de personas que posan ante el mar.

Así, la obra de Céline se nutre de imágenes ajenas y evita sacar fotografías pues, dice, se producen demasiadas. Ya en los años 70/80 ya se empezaron a sacar demasiadas fotos, pero lo que se hace ahora es excesivo. La necesidad de representar el mundo y a sí mismo es una necesidad del ser humano para conocerse y podemos hacerlo con un espejo o mediante una fotografía. Es algo que está en su naturaleza. Igual que es natural el querer inmortalizar los momentos o lugares relevantes de la historia de una persona, la representación del mundo viene desde el hombre de las cavernas. Pero, ¿es necesario sacar tantas fotos? Y, sobre todo, ¿es necesario publicar aquello más privado? Resulta paradójico que en un mundo en el que tenemos miedo a dejar salir a la calle a un niño solo, las propias familias publican fotografías de esos mismo niños en internet que es una plaza pública.

Utilizamos las imágenes como palabras, constituyen un lenguaje propio. Nos enseñan idiomas, las construcciones gramaticales, el vocabulario, las convenciones y sin embargo, no existe una pedagogía de la imagen, si bien está en manos de todos. ¿Por dónde debería empezar esa educación, por el uso del aparato o por la interpretación de la imagen? En su opinión, sin duda, se debe empezar a prendiendo a leer la imagen, igual que primero se empieza a leer las palabras.

Empleamos la fotografía como un medio de comunicación momentáneo: «he estado aquí en este momento y he hecho esto» y sin embargo las imágenes perduran en el tiempo, lo que es un paradoja. No realizamos fotos para observarlas, ya no revelamos las fotos, no tenemos un soporte en papel, sino que es digital y tenemos tantas fotos que ¿cuántas veces nos detenemos a verlas? Todo el mundo mira las imágenes, pero las observa, casi podría decir que a nadie le importan.

Céline Duval sí observa con detenimiento las fotografías y trata, con sus obras, de que el público también lo haga.

*Web de la artista: http://www.doc-cd.net/

Marta Calvo