Con trozos de madera, tierra y agua

El sábado 25 de mayo, Iosu Zapata invitó a los niños del taller de arquitectura del Civivox Condestable del Ayuntamiento de Pamplona y a sus padres a conocer su instalación «Chabola-jardín», en el parque de los Depósitos de Mendillorri. Se encontraron con la chabola ya construida y cubierta por un plástico negro, preparada para el sembrado. Los niños convertidos en jardineros asumieron espontáneamente su misión de transformar la casa en jardín. Transportaron tierra, regaron, sembraron, construyeron barreras para espantar a los pájaros, peldaños para acceder a la casa, etc… Cada uno hizo su aportación. No importó la lluvia, incluso fue parte integra de un proceso natural.

Una niña le hizo dos preguntas esenciales al artista ¿Por qué haces esto? ¿No vas a vivir aquí, verdad?

Zapata puede estar contento de haber generado estas inquietudes entre los niños, esta es la función del arte, de plantear preguntas. Le costó una semana levantar una casa de2 mx2 mx3 m. La hizo con sus propias manos y con la ayuda de algún amigo. Utilizó materiales usados que este caso fuero cedidos por los Traperos de Emaus, pero que podría haber encontrado en el contenedor de basura. Por lo cual, el coste de material de la casa y de la mano de obra es prácticamente nulo. La construcción presenta una estructura rudimentaria, pero cuenta con un techo, cuatro paredes y una ventana. En su interior, hay espacio suficiente para una cama individual, una mesa y una silla, es decir que ofrece el confort básico para pernoctar una noche.

En un momento del difícil acceso a la vivienda y de los escándalos relacionados con los desahucios, la instalación de Iosu Zapata nos cuestiona sobre nuestra capacidad para edificar nuestra vivienda. ¿Podríamos ser autosuficientes y no depender de bancos, constructores y gremios diversos? También la obra nos habla del placer mismo de la construcción, de la satisfacción que se obtiene cuando uno idea la arquitectura de su hogar y la realiza con sus propias manos.

Iosu Zapata da un paso más. Una vez finalizada la chabola, la quiere transformar en jardín es decir devolverla a la naturaleza, dejar que invada la construcción. Esta segunda vuelta de tuerca nos remite a cuestiones medioambientales, al impacto de las edificaciones del hombre en la naturaleza y también a la posibilidad de integrar la naturaleza en el proceso constructivo. Para pensar sobre ello, tendremos que volver a visitar la chabola de Iosu dentro de unas semanas, cuando haya empezado a florecer el jardín.

 

Alexandra Baurès