Mapamundistas 2016 en imágenes

Ya se terminó este mes de exposiciones, proyecciones y talleres. Nos despedimos con imágenes, pero antes queremos dar las gracias a los artistas, a los colaboradores, a las instituciones y a los patrocinadores que han hecho posible esta 10ª edición de Mapamundistas. 



 

Río azul Prusia

Entrevista de Marta Calvo

Nadia Barkate (Bilbao, 1980) es una de las artistas responsables de definir la palabra Río en El Diccionario que presenta Mapamundistas 2016 y lo hace mediante su obra No hoy ni mañana. El Río que presenta Nadia en el Batán de Villava es una corriente caudalosa de azul Prusia que desemboca en unos dibujos alegóricos que despiertan la imaginación del espectador.

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Quizá, en un primer momento, lo que más llama la atención al espectador de tu proyecto No hoy ni mañana sea la técnica de la cianotipia, poco frecuente y para muchos desconocida. ¿Qué te llevó a utilizar esta técnica?¿Qué tiene de especial?

La cianotipia es un antiguo procedimiento monocromo cuya emulsión fue inventada en 1842 por un astrónomo inglés, John Herschel y fue llevado a la práctica por vez primera en un estudio botánico llamado Bristish Algae, un año después por Anna Atkins. También ha sido utilizado en arquitectura bajo el nombre de copia al ferroprusiato siendo después sustituido por otras fórmulas. La emulsión se consigue a través de una receta en la que los dos elementos principales: Ferrocianuro de Potasio y Citrato de Amonio dan lugar a una solución fotosensible diluible al agua. Yo aprendí la técnica en la universidad, en una asignatura de técnicas fotográficas de manera muy ligera. Al realizar estas cianotipias he tenido que profundizar, probar varias recetas quedándome al final con la del fotógrafo Joan Foncuberta que es la que me ha resultado más estable. Me parece importante subrayar que a pesar de que el azul Prusia derivado de la reacción química es muy potente estéticamente, he descubierto que actualmente hay fórmulas de cianotipia que no tienen la peligrosidad de la manipulación antigua, aunque también reconozco que no las he probado. Lo comento porque durante la ejecución de estas cianotipias en mi taller, fui consciente de que debía tomar muchas medidas de seguridad, que no recomiendo que nadie que se vea interesado tome a la ligera. Las sustancias que se utilizan son muy tóxicas. 

¿Qué fue primero: elegir la técnica y fue ésta la que te inspiró los dibujos o viceversa?

No sé que responder… ambas cosas han sido procesos paralelos, primero tenía unos pocos dibujos que realicé en fotolitos, ya que tenía pensado utilizar una técnica fotosensible, que en principio iba a ser serigrafía. Pero por otro lado tenía en mente esta técnica que me maravillaba aunque no sabía cómo aplicar. Fui haciendo pruebas, me costó algún tiempo dominarla o aceptar sus azares y así fui descubriendo efectos que me llevaron a hacer nuevos dibujos y composiciones. Lo que no controlaba de la técnica se intentó corregir a través de la observación mediante mediciones imprecisas de tiempos de exposición y la mayoría de las veces en una suerte, en algo no intencionado. Esto también me corrigió a la hora de componer, es decir, el boceto, el proyecto de dibujo se convirtió en collage. Terminé recortando mis propios fotolitos y superponiéndolos y dejándolos caer sobre el papel, asumiendo la falta de control. La técnica me inspiró, no sé si a los dibujos, pero a mí me inspiró porque no nos entendíamos en un principio, me lo puso difícil y tuve que adaptarme. 

Trazos blancos sobre una gama cromática azulada. ¿Puede decirse que el color cian pasa de ser adjetivo de los dibujos a ser sustantivo, un elemento con identidad propia en esta serie?

Sí, totalmente, puede decirse. El color azul como protagonista y su capacidad sentimental. El blanco es un vacío, es el negativo. Normativamente en fotografía se trabaja mediante negativos, se positiva. En mi caso, le di la vuelta y revelé fotolitos positivos. Quería dejar la huella de los dibujos como Anna Atkins deja la huella de los helechos y las algas. Me importaba el fondo azul, como protagonista o como experiencia. 

Aparece representado un mundo acuático, terrestre y celeste; un mundo, humano, animal y vegetal. ¿Qué tienen de mundo real y de mitológico estas ilustraciones?

Acuático/terrestre/celeste y humano/vegetal/animal son estados físicos y también entes simbólicos, la interpretación pertenece más bien a la psique. Como en la triada de imaginario, real y simbólico, todo está comunicado íntimamente. Es un discurso cerrado. No es de mi competencia hablar de la diferencia entre ellas como artista, no me atrevo, yo formalizo visiones. Como me imagino estos dibujos afirmando una alegoría, algo que existe en el mundo real y algo que está representado simbólicamente pero que transmite al mismo tiempo el imaginario y la realidad, no lo real lacaniano. Aunque mi necesidad de hacerlos, mi pelea con las imágenes al hacerlas funcionar más allá de lo que comunican, sí que es una respuesta a lo Real o a sus síntomas. Es decir, no puedo hacerme cargo de lo que comunican pero si de su potencia, en el momento de ser interpretadas. Me responsabilizo de las interpretaciones porque son parte de su sentido, y en ese caso, si que puedo decir abiertamente que son mitologías, son mitologías cerradas. Y que sirven para inspirar interpretaciones, para atraer las configuraciones de sentido que cada una puede realizar entre sus elementos simbólicos. Mi parte está puesta, pero acaban de hacerse cuando otra persona las interpreta. 

¿Cómo contribuye No hoy ni mañana a definir el concepto Río en El Diccionario de MAPAMUNDISTAS?

El concepto Río surge de la estructura de diccionario que tiene Mapamundistas. Río fue elegido porque el Batán está en un entorno natural al lado de un río, y su presencia es muy importante en el espacio del molino. Compartimos espacio expositivo María y yo, y ella eligió la palabra y a mí me pareció muy bien. Como bien has dicho No hoy ni mañana habla del tiempo y de el medio acuático como metáfora. Y el azul está en la gama, me parecía simplemente acertado, no quise aventurarme con otra palabra, me parecía que estaba muy bien elegida, decidí compartirla de la misma manera que compartimos el espacio. 

Además, en MAPAMUNDISTAS 2016 lideras un taller de dibujo. ¿Cuál es tu propuesta para “soltar la mano” de los dibujantes?

A la hora de dar un taller, me pongo muy contenta, porque aprendo muchísimo al aplicar en otros mis ejercicios y salir del ensimismamiento de la propia práctica. Me encanta hacerlo y en este caso concreto voy a repetir un taller en proceso perpetuo, que desde hace un año se llama Atardecer/zoom/mano/zoom/ojo. Los ejercicios cambian, y puede que el nombre cambie en el futuro pero el taller es interminable. Lo que más importa es que en cada sesión surgen los problemas que me afectan en el momento y en la puesta en común tras los ejercicios se da un intercambio de soluciones sin parangón. Cuando decimos “soltar la mano” o “soltarse” nos referimos a saber improvisar, pero no va sólo de eso, también va de boicotearse y de quitar manías, de problematizar la ejecución y solventarla. Como bien has dicho lidero una taller en el sentido de que pongo esos problemas sobre la mesa, pero lo más estupendo, es que no soy yo quien propone las soluciones. La gente que asiste es sorprendentemente ávida y resuelta y saben mucho más de lo que creen, me enseñan muchas cosas. Mi propuesta es dirigir una serie de condiciones concretas y dar vía libre incluso a la interpretación de la proposición. Siempre hay un final feliz para mí tras la sesión y siempre hay continuidad del planteamiento. 

Tres fotógrafos en la carretera

Entrevista de Marta Calvo

Ivan Ferreres, Jon Arruti y Laura Santamaría son los tres fotógrafos a través de cuya obra se define “carretera” en el diccionario de Mapamundistas 2016. Tres artistas que prestan sus imágenes para proporcionar diferentes acepciones y perspectivas de este concepto. Ivan Ferreres (Amposta, 1978) en su proyecto Sunday se adentra en la soledad de los espacios cerrados por descanso semanal: zonas industriales, gasolineras y vías de acceso. Por su parte, Jon Arruti (San Sebastián, 1980) emprende un viaje por la autopista en la oscuridad de la noche cuyos destellos de luz recoge en In itinere. Y finalmente Laura Santamaría (Bilbao, 1983) plantea una exploración autobiográfica realizando un viaje temporal en El tiempo nos deshizo. Hablamos con ellos de sus proyectos, la carretera y su relación con el territorio.

Los tres participáis en Mapamundistas definiendo con vuestra obra el concepto carretera. ¿de qué manera se interrelaciona con este concepto? ¿qué “acepción” o perspectiva aporta vuestra obra al concepto?

Jon Arruti (J.A.): La carretera representa el medio a través del cual viajo a los lugares a los que deseo volver. Pero esta carretera tiene distintas dimensiones y carreteras secundarias que invitan a perderse.

Iván Ferreres (I.F): Sunday es un viaje, un camino, una carretera. Como en la vida misma, los caminos se abren ante nosotros y nos conducen a situaciones que por diferentes razones, abren nuevas vías de escape. Me gusta pensar que Sunday es una parada en la que bajarse para conocerse a uno mismo.

Laura Santamaría (L.S.): En mi caso la “carretera” es un viaje interior, una exploración autobiográfica, una forma de comprender a través de fragmentos encontrados en el camino. Las vivencias personales sirven como catalizadores para representar un mundo frágil y en constante cambio. Huellas rígidas de realidades, ilusiones y fracasos.

Ivan Ferreres, Sunday

Ivan Ferreres, Sunday

La carretera es un elemento que facilita el tránsito, el desplazamiento. ¿Hacia dónde conduce vuestra obra, hacia dónde dirige al espectador?

J.A.: Efectivamente, el tránsito , el desplazamiento en “in itinere” no sólo es espacial si no que también lo es temporal. A través de objetos y fotografías realizo conexiones, azarosas algunas, provocadas otras, hacia lugares y situaciones prácticamente olvidados donde la experiencia que se recoge es un falso “déjà vu” vacío de toda realidad y que ocurre por segunda vez. En donde el recorrido se realiza en el plano tangible e intangible, así como hacia el pasado, mientras se avanza. Es un un viaje que todos podemos realizar.

I.F.: Es una invitación hacia esos lugares marcados por la huella del hombre pero totalmente deshumanizados. Lugares en los que no reparamos cuando conducimos por la carretera y en los que decidimos no internarnos a menos que sea por necesidad. Con este trabajo propongo un ejercicio de introspección a través de la exploración de un territorio inconexo entre la naturaleza y la civilización.

L.S.: Mi obra es en sí una especie de deriva en la que interior y exterior están en constante diálogo. No existen conclusiones ni respuestas certeras. Invita al espectador a transitar por ellas y sentirse identificado con esas ideas y sensaciones, a generar su propia lectura.

Jon Arruti, In itinere

Jon Arruti, In itinere

Pero también, la carretera puede verse como vía de comunicación. ¿Qué diálogo se establece entre vosotros, la obra y el territorio?

J.A.: En mi caso, el diálogo que se genera es un auto-retrato.

I.F.: Documentar el territorio es documentarse a uno mismo. Por mi carácter, soy más afín a expresarme documentando el territorio que con imágenes más íntimas. Soy de la opinión de que el entorno en que crecemos nos marca y explorarlo nos ayuda  a conocernos a nosotros mismos.

L.S.: Todo está ahí, en el entorno. El entorno sirve como forma de conocimiento, a través del que proyectarse reconociendo aquellas ideas que son cercanas. Te proyectas en lo que ves, identificándote para poder conocerlo y sentirlo mejor.

Carreteras hay muchas, pero hay que elegir una para seguir. ¿Cómo o por qué decidisteis poner el foco de vuestras cámaras en esos caminos que desembocaron en In itinereSunday y El tiempo nos deshizo respectivamente?

J.A.: In itinere surge de la idea de ordenar las fotografías realizadas en un proceso de toma fotográfica intuitivo. Entendiendo por intuitivo el conjunto de cosas que no sabemos que sabemos o que hemos olvidado. Más tarde, tras reconocerme en un texto de L.P Peña Santiago, sobre el paso del tiempo y el deseo creciente de volver a lugares ya vividos, opté por re-visitar experiencias y lugares con los que conectaba de alguna manera.

I.F.: Sunday nace de la necesidad de hablar de uno mismo, mostrando muy poco y aprovechando el espacio en el que crecí. Esos espacios hablan de mí y por mí. Necesitaba hacer esa reflexión y la verdad, ha sido muy intensa, hasta tal punto de dejarme un buen tiempo sin energías, para seguir trabajando en él.

L.S.: Este trabajo surge como parte de una búsqueda personal que no cesa, por la necesidad de entender, de asimilar ciertas emociones en un momento personal confuso y sin certezas.

Laura Santamaría, El tiempo nos deshizo

Laura Santamaría, El tiempo nos deshizo

Si bien vuestros proyectos surgieron y desarrollaron de manera independiente, en esta ocasión vuestras fotografías se exponen de manera conjunta, formando una unidad. ¿De qué manera se ve modificada vuestra serie al formar parte del conjunto? ¿Adquiere nuevos significados? ¿Cómo percibís el resultado de esta unión?

J.A.: Creo que la serie no se ve modificada por estar junto a otras acepciones de la palabra “carretera”, como son los trabajos de Laura e Ivan, si no que se ve reforzado su significado por la cercanía. Como en todo buen diccionario las acepciones conviven bien bajo la misma palabra, así que aportando distintos puntos de vista sobre “la carretera” la unión en forma de exposición, dentro del mismo espacio, completa bien la palabra y sus significados.

I.F.: Bajo mi punto de vista, Sunday no se ve modificado al formar parte del conjunto. Creo que los tres proyectos se complementan muy bien entre sí, ya que hablan de lo mismo pero de maneras muy diferentes. Me gusta la mezcla de objetividad y subjetividad que surge de esta exposición colectiva. Territorio ajeno o propio, visto a través de tres miradas distintas, bajo un mismo concepto.

L.S.: Creo que se trata de diferentes maneras de relacionarse con el entorno a través del desplazamiento. Las preocupaciones y puntos de vista son diferentes pero tienen algo en común. No sé si el significado en si se modifica, creo más bien que se amplifica al formar parte de una idea que sirve como paraguas de los tres proyectos.

 

El diccionario de Mapamundistas

El pasado viernes 7 de octubre inauguramos MAPAMUNDISTAS 2016 en la sala de Armas de la Ciudadela de Pamplona con dos performances opuestas como un dialogo entre contrarios. La primera la realizó Taxio Ardanaz en torno al concepto de “frontera”. Con el torso desnudo pintó una línea gruesa y contundente en la pared, leyendo a la vez el parte de la Guerra Civil Española referente a la batalla del Ebro. A continuación, Jason Glasser cuyo trabajo expuesto en la sala se asocia a la palabra “arco iris”, tocó en directo sus canciones folk que hablan de amor, de amistad y del momento vivido. Dos mundos dentro de un mismo mundo: el conflicto, la guerra o la exclusión frente a la unión, la convivencia y la amistad.

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Abrimos “Carretera” en el edificio Sario, Upna

Desde hoy hasta el 30 de octubre, de lunes a viernes  de las 9 de la mañana a las 9 de la noche, se puede visitar la exposición “Carretera” en el edificio Sario de la Universidad Pública de Navarra. En ella participan tres fotógrafos Ivan Ferreres (Amposta, 1978), Jon Arruti (San Sebastian, 1980) y Laura Santamaría (Bilbao, 1983), ex-alumnos de la escuela de fotografía Grisart de Barcelona.

Punto de partida: tres fotógrafos en la carretera. Pero la carretera no es la misma, ni el propósito del viaje, ni tampoco el viajero. En Sunday, Ivan Ferreres visita lugares cerrados por descanso semanal: zonas industriales, gasolineras y vías de acceso. La mirada es lenta, el viaje inmóvil. Las malas hierbas se mueven bajo un sol de plomo. A las paredes les falta una mano de pintura. En In Itinere, Jon Arruti emprende un viaje a 120 km/ hora por autopista en la oscuridad de la noche. Destellos de luz bajo la luna revelan fenómenos maravillosos en los bosques cercanos: riachuelos entre montañas, cascadas y rocas. Mientras que Laura Santamaría, en El tiempo nos deshizo, encuentra en el desplazamiento la forma de un autorretrato. Reúne fragmentos de un puzzle en constante transformación, en el que se borra el límite entre lo interior y lo exterior.

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Abrimos “Río” en Batán

Para el Batán de Villava, María Jiménez Moreno y Nadia Barkate han elegido la palabra “Río” con la idea de evocar el entorno natural del molino. Así, María Jiménez Moreno (Pamplona, 1978) reconstruye un paisaje fluvial compuesto de elementos vegetales y minerales hechos con ganchillo en una gama cromática de blancos, grises, ocres y verdes. Por su parte, Nadia Barkate (Bilbao, 1980) muestra una serie titulada “No hoy ni mañana” en la que emplea un antiguo procedimiento fotográfico, el cianotipo, para crear un conjunto de ilustraciones de color azul, relacionadas con el mundo acuático.

Se podrá visitar en el Batán de Villava hasta el 30 de octubre de 2016, los sábados y domingos, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00.

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Mapamundistas 2015 en imágenes

Ya se terminó Mapamundistas 2015. Agradecemos al público, a los artistas, a las instituciones y empresas que han apoyado el proyecto, a las educadoras (Bitartean), a los montadores (Cloister) y a las personas que han echado una mano …y dos (gracias a Marta Calvo, Maider Kuadra, Roberto Valencia, Dita Lamačová …).

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Lo absurdo de las convenciones

Entrevista a María Platero por Marta Calvo

María Platero trae a MAPAMUNDISTAS 2015 su obra Las reglas de la naturaleza, una serie en la que mide el entorno natural. Un trabajo que nos sirve de punto de partida para conocer a una artista que plantea al espectador una revisión sobre las convenciones.

Podríamos decir que en tus obras hay una tendencia a subrayar los  aspectos más absurdos de lo que cotidiano y, lejos de obtener un resultado absurdo lo que haces es construir una nueva lógica sobre la realidad. ¿Estas lógicas te las planteas al inicio del proyecto como objetivo final de la obra o surgen conforme vas desarrollando tu trabajo?

No me las planteo. Supongo que surgen porque están ahí, sólo que quizá no hemos reparado en ellas antes. Si te paras el suficiente tiempo a observar algo raro, acaba pareciéndote normal (y al revés). Pero sí es verdad que me atraen las posibilidades de reflexión sobre las convenciones y protocolos inherentes a la construcción de la realidad en la vida en sociedad. Incluso cuando esto implica pasar por propuestas estúpidas.

Tu obra es muy “teatral”,  con una escenografía muy cuidada, que cuenta siempre con dos elementos principales: el entorno y la presencia humana (ya sea como figura esencial o de forma más residual sosteniendo una regla). ¿Cómo entiendes el juego, la interacción del ser humano con su entorno? ¿Cómo te planteas su representación?

Todo el tiempo estamos interactuando con escenografías, en realidad. Lo que yo hago casi siempre es dibujar en un cuaderno lo que imagino antes de hacer las fotos. Dibujo muy mal, así que los dibujos son básicamente palitroques flotando en un espacio indefinido. Hasta que hago la foto, estoy pendiente de localizaciones que puedan funcionar bien. E inevitablemente en mis imágenes hay referencias de lenguajes cercanos a la danza, el cine o el comic.

En Las reglas de la naturaleza mides los elementos del paisaje a sabiendas de que el resultado que obtienes no es real. ¿Cuál es el objetivo de realizar esta medición? 

Me interesa la falta de sentido de las cosas y esa necesidad nuestra de ordenar lo que es posible. Saber cómo esas ordenaciones cómo son o han de ser las cosas afectan a nuestra comprensión de la realidad, subrayando lo absurdo de las convenciones establecidas que regulan nuestra vida.

Al incluir las reglas en tus fotografías, ¿pretendes otorgar cierta armonía a la imagen o, al contrario, tu intención es la de realzar el desequilibrio  entre el tamaño real y las medidas que se toman con las reglas? ¿O quizá ambos?

En principio pretendía jugar. Hay que pasarlo bien haciendo fotos, o haciendo lo que cada uno haga. Pero supongo que sí, que ya sean reglas, o figuras humanas, algo tan sencillo como definir una escala condiciona nuestro modo de acceder a la imagen. La elección se convierte en determinante y como señaló Pasolini, basta con girar un milímetro el ángulo desde el que se mira para que el mundo sea distinto, nuevo. La intención es que el ojo quede siempre alerta.

¿Consideras que en la actual sociedad existe cierta obsesión por que todo sea medible explicable científicamente?

No creo que sea nada nuevo. Es muy importante, especialmente para los científicos, etiquetar lo que no conocemos para tratar de cuantificarlo. Pero a escala doméstica, todos hacemos un poco lo mismo, para saber cómo movernos, cómo manejarnos en el día a día. Lo que no controlamos siempre da un poco de miedo.

¿Cómo contribuyen las artes plásticas a explicar la realidad?

A veces a explicarla, a veces a intentar cambiarla, a veces a posicionarnos ante ella, a cuestionárnosla…Tanto la ciencia como el arte pretenden llenar ciertos huecos de desconocimiento mediante una investigación minuciosa del entorno, ambos sirven para vincularnos con la realidad en la misma medida que nos separan de ella.

* Web de la artista: http://www.mariaplatero.com

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En un acto previo a MAPAMUNDISTAS 2015 compartimos un coloquio y un taller con Céline Duval en el que nos dejó varias reflexiones que ahora compartimos en este blog.

Céline no añade imágenes al mundo, sino que recopila las existentes. Desde hace dos décadas documentation céline duval colecciona postales, imágenes recortadas de revistas o fotografías y las clasifica, ordena o deconstruye para revelar nuevos significados. Empezó a realizar series para enseñar a la gente a prestar atención a cuestiones que están presentes en las propias imágenes, pero que pasan desapercibidas.

Ejemplo de este trabajo son las dos series que presenta en MAPAMUNDISTAS 2015. En ¡Visto! revela la mirada de las personas fotografiadas, ¿quién mira a quién este caso? En otra serie realza los bancos situados en primer plano de las imágenes que nos invitan a la contemplación. Y en Horizontes IV vemos proyectadas fotografías de personas que posan ante el mar.

Así, la obra de Céline se nutre de imágenes ajenas y evita sacar fotografías pues, dice, se producen demasiadas. Ya en los años 70/80 ya se empezaron a sacar demasiadas fotos, pero lo que se hace ahora es excesivo. La necesidad de representar el mundo y a sí mismo es una necesidad del ser humano para conocerse y podemos hacerlo con un espejo o mediante una fotografía. Es algo que está en su naturaleza. Igual que es natural el querer inmortalizar los momentos o lugares relevantes de la historia de una persona, la representación del mundo viene desde el hombre de las cavernas. Pero, ¿es necesario sacar tantas fotos? Y, sobre todo, ¿es necesario publicar aquello más privado? Resulta paradójico que en un mundo en el que tenemos miedo a dejar salir a la calle a un niño solo, las propias familias publican fotografías de esos mismo niños en internet que es una plaza pública.

Utilizamos las imágenes como palabras, constituyen un lenguaje propio. Nos enseñan idiomas, las construcciones gramaticales, el vocabulario, las convenciones y sin embargo, no existe una pedagogía de la imagen, si bien está en manos de todos. ¿Por dónde debería empezar esa educación, por el uso del aparato o por la interpretación de la imagen? En su opinión, sin duda, se debe empezar a prendiendo a leer la imagen, igual que primero se empieza a leer las palabras.

Empleamos la fotografía como un medio de comunicación momentáneo: “he estado aquí en este momento y he hecho esto” y sin embargo las imágenes perduran en el tiempo, lo que es un paradoja. No realizamos fotos para observarlas, ya no revelamos las fotos, no tenemos un soporte en papel, sino que es digital y tenemos tantas fotos que ¿cuántas veces nos detenemos a verlas? Todo el mundo mira las imágenes, pero las observa, casi podría decir que a nadie le importan.

Céline Duval sí observa con detenimiento las fotografías y trata, con sus obras, de que el público también lo haga.

*Web de la artista: http://www.doc-cd.net/

Marta Calvo

Recomponer la realidad o el arte del collage

Entrevista a Raúl Lázaro, por Marta Calvo

Esta novena edición de Mapamundistas lleva por título Antipostales. También podría ser el título de las obras que presenta Raúl Lázaro en la exposición Excursiones Imprevistas. Arquitecto de formación, ilustrador de portadas de libros, diseñador gráfico y de branding, creador de objetos y virtuoso del collage, Raúl es ante todo un artista polifacético. En Mapamundistas hemos tenido la suerte de pasar unos días con él, de asistir a un taller de collage y arte postal y de escucharle hablar de sus obras. Charlamos con él antes de que volviera a Madrid a continuar con sus proyectos.

Arquitecto de formación, ¿llegaste a ejercer como tal? ¿Cómo se dio la transición?

Fue un proceso casi natural. Estuve trabajando varios años como arquitecto, pero lo compaginaba con otras cosas que me interesaban como la fotografía, cartelería, tipografía, diseño gráfico, ilustración… Llegó un momento en que cada vez tenía más encargos tanto de ilustraciones y diseño gráfico como de mis proyectosmás personales como exposiciones. Unido a la crisis en el sector inmobiliario, supongo que fue el momento perfecto para arriesgarme con lo que realmente me gustaba.  No es que reniegue de la arquitectura, me gustan las dos cosas realmente. Un proyecto arquitectónico consiste plasmar sobre el papel ideas y al final es muy parecido a un proyecto artístico. Es un proceso semejante, a otra escala, con otro objetivo. Así que no veo que fuera un salto extraño, sino natural.

¿Hay algo de “arquitecto” en tus trabajos?

Eso dice la gente, que se ve que hay un arquitecto detrás en cuestiones como la limpieza, el orden, en la presencia de algunas obsesiones que tengo y aparecen siempre (los planos por ejemplo). Yo creo que se ve y me parece bien, porque es parte de mí.

En tu página web Escuela de Cebras te defines mediante unos versos que acaban diciendo “son papeles, pero sobre todo son tijeras”. También en las obras que has traído a Mapamundistas vemos una presencia importante del collage. ¿Qué supone para ti trabajar con el collage?

Entiendo el collage como un mecanismo, no como un fin. Es una herramienta que me funciona muy bien. Tengo otras series de fotos o dibujos, pero cada vez hago menos porque me siento cómodo en este formato del collage. Es un mecanismo más como la fotografía o la pintura, una técnica que te permite expresar un tipo de cosas. Además, me parece que facilita al público entender muy bien el proceso. Muchas veces, los collage hablan por sí mismo.

¿Crees entonces que el collage aporta un sentido a las obras por el hecho de utilizar esta técnica?

Así es. El mismo hecho de partir de obras que no son tuyas te cambia completamente el cómo procesas la imagen. Cuando dibujas puedes hacer lo que quieras, lo que te deje tu imaginación y tu destreza manual, pero en este caso siempre partes de historias prestadas. Es un condicionante bonito que me interesa y trabajas cambiando las cosas de sitio y preguntándote “qué pasaría si…”. Ese punto azaroso e inesperado del proceso me interesa mucho, tiene un gran valor.

¿El collage favorece entonces que la obra varíe desde la idea original?

Obviamente, empiezas con una idea, pero en el proceso esa idea va cambiando mucho y a veces se mejora y otras veces se desvía por caminos que no llevan a ningún lado. Aunque cuando partes de imágenes ajenas, casi siempre tienes un camino por el que tienes que porque eso está ahí.

Al trabajar con el collage ¿te sucede que un material concreto desencadene un proyecto o siempre partes de una idea que luego plasmas con unos u otros materiales?

Los proyectos surgen más a partir de una idea que me ronda. En un momento dado me interesan ciertas cuestiones, veo películas, leo libros y investigar y ver qué puedo hacer con ello. En el caso de Excursiones imprevistas me centro en los paisajes, pero tengo otros collages en los que no aparece nada vegetal, ni rural, sino que representan ciudades o personas. Y aquí sí que tuve la voluntad explícita de buscar cosas que tuviesen que ver con la naturaleza y de cómo intervenirla, que cambiase por si misma o la modificaran.

Excursiones imprevistas recoge una colección de postales en blanco y negro en la que manos y brazos recortadas de revistas se integran en la imagen. Cuentas que estuviste dos años añadiendo postales a la serie. ¿Sueles dejar abiertos los proyectos de modo que los vas ampliando con el tiempo?

En el caso de Excursiones imprevistas, sí que he ido retomando el proyecto con el tiempo, porque es un proceso muy divertido y en cierto modo casi infinito porque puedo seguir haciendo postales siempre que quiera. Pero en realidad solo he retomado ciertos trabajos porque por casualidad he encontrado algo que me interesaba. En el resto de proyectos, la creación de las series suelen durar un periodo de tiempo concreto. También me canso rápido y necesito cambiar. Una vez que he hecho algo y sé cómo funciona el mecanismo, salto a otra idea  precisamente para eso, para intentar hacer otra obra nueva, sorprenderme a mí mismo y entender el proceso. Cuando ya entiendo algo y sé cómo se hace, cambio.

Nosotros deseamos que esa inquietud siga viva por mucho tiempo para que podamos seguir disfrutando de sus obras. Gracias por el regalo que nos has hecho participando en Mapamundistas 2015.

*Web de Raúl Lázaro: http://sindromedediogenes.squarespace.com/